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Politólogo, abogado, Magíster en Ciencias Políticas, Doctor en Ciencias Humanas.

martes, 14 de febrero de 2017

Ciencia, subjetividad y poder

Pareciera ser una certeza que la ciencia en general no es una actividad totalmente objetiva. Por tratarse de un producto cultural, el conocimiento científico no puede deslastrarse de los valores, creencias, costumbres, apetencias, preferencias e intereses de aquellos que la construyen. El investigador verterá entonces todo su patrimonio cultural en el proceso de generar proposiciones explicativas, de enunciar hipótesis, de diseñar instrumentos de investigación, de seleccionar poblaciones objeto de estudio, de recabar datos, de construir teorías.Una vez conscientes de la carga subjetiva que ineludiblemente acompaña a la actividad investigadora, lo único que queda es admitir sin recelo este hecho con el objetivo de combatir sesgos y prejuicios que distorsionen el quehacer académico. Esto es de mayor importancia en las ciencias sociales, si se toma en consideración que la economía, el derecho, la sociología, la psicología, la historia, la antropología, la ciencia política y hasta la medicina han intentado justificar cualquier ideología a través incluso de los más despóticos y criminales regímenes políticos.
De manera que, resistirse a la tentación de manipular el conocimiento es ante todo un hecho interno, moral, personal, pero que, además, exige debatir, refutar y desmentir el discurso de otros que, en el peor de los casos se cobijan bajo el cómodo manto del poder, para defender con argucias los más desatinados modelos de desgobierno.   
Así pues, es inevitable que el ya de por sí intrincado camino hacia la construcción de las ciencias sociales también padezca entuertos políticos, que no permitirán jamás que el saber académico se libre del intento de ser controlado desde el poder. Seguiremos en nuestra labor, a pesar de los politicastros y charlatanes enquistados en el régimen populista del siglo XXI, desmintiendo el discurso ideológico que todo justifica, el que poco construye y que da al traste con todos los avances de teoría política y de derechos humanos, quebrando al Estado social democrático.

También lo puedes leer en http://www.opinionynoticias.com/tech/29166-alcantara

3 comentarios:

  1. Muy interesante artículo Profesor Alcantara. Saludos

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  2. Coincido con el texto y añadiría los siguiente:
    El pensamiento marxista se basaba en premisas falsas y por tanto conduce al error. 1era) Su teoría del valor sólo considera el trabajo como factor. 2do) No consideraba la teoría de la demanda, desarrollada por Marshall a finales del siglo XIX y por tanto no conocida por Marx, y por tanto al ignorar la teoría de la demanda no consideraba las preferencias, en consecuencia tanto entro Marx en un enredo al no poder explicar la transformación de valor en precio, por esa razón. 3ero) Asumía que las relaciones económicas eran juegos de suma cero cuando en realidad la mayoría de los juegos son sumas positiva, esto lo conduce irremediablemente a la lucha de clases ya que los juegos suma cero implica que lo que gana uno es porque lo pierde otro, cuando en la historia y en la teoría económica se muestra que es en las estrategias de cooperación lo que da origen al crecimiento y bienestar económico y generan un excedente superior al que se tendría sin especialización y esfuerzo cooperativo. 4to) Además Marx quería eliminar las ideologías porque eran falsas consciencia pero para ello postulaba sustituir con otra ideología. 5to) Por último, su teoría de reproducción ampliada parte de una teoría del valor trabajo y concluye que es la acumulación del capital la que explica al final la reproducción ampliada Lo siento pero el marxismo es un discurso iluso que engaño a millones de seres humanos pero se sustentaba en premisas falsas y no es posible construir una verdad sustentada en el error.

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    1. Ciertamente Douglas, el marxismo enamoró a muchos a base de un sustento teórico falaz.

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